ENCUENTRO CONTEMPORÁNEO

ENCUENTRO CONTEMPORÁNEO

El MBAS presenta la muestra itinerante " Encuentro contemporáneo" .Bastón Díaz, Carlos Gómez Centurión, Hernán Dompé, Juan Lecuona y Osvaldo Monzo.

¿Qué vincula las obras de Bastón Díaz, Carlos Gómez Centurión, Hernán Dompé, Juan Lecuona y Osvaldo Monzo? Más aún, ¿qué los une en el camino del arte?
Con carreras brillantes, son reconocidos artistas. De inmediato uno nota que agruparlos por su pertenencia generacional reduce la riqueza y diversidad de sus creaciones: no resulta una variable útil para abordar sus obras ni para comprender qué las une.
Cuando uno les consulta por qué decidieron juntarse para exponer, no dudan. “Todo fluye, no hay histrionismo”, opina Lecuona. “Tenemos una gran amistad, con algunos más que con otros: nos vemos seguido, nos respetamos y valoramos como artistas”, señala Bastón Díaz. “Tenemos una historia de vida compartida”, añade Lecuona.
Comparten comidas, charlas, talleres, muestras, espacios de trabajo, viajes. Algunos se formaron en las mismas instituciones de arte o tomaron cursos juntos. Gómez Centurión apunta: “No nos guiamos por las modas: cada uno investiga lo suyo”. “A partir de los años noventa se impuso un individualismo muy fuerte en el arte. A mí el trabajo con colegas, me resulta estimulante, surgen ideas que se potencian. En nuestro caso, todos estamos en un momento de cambio, en una búsqueda”, afirma Monzo, a quien este grupo le recuerda al que formó con Alfredo Prior y Pablo Suárez.
Dompe y Lecuona, amigos desde hace treinta años, expusieron juntos en el MNBA. Lecuona intervino esculturas de Dompe, compartieron taller y hasta compraron un gran espacio para sus obras.
La amistad entre Bastón Díaz y Dompé arrancó hace cincuenta años, cuando estudiaban en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano. Toda una vida: da vértigo. “A Bastón lo quiero entrañablemente. Hemos hecho viajes juntos conversando sobre nuestra vida hasta las lágrimas: somos muy amigos, como hermanos”, cuenta Dompé. Bastón Díaz aún recuerda las palabras de Dompé cuando, en 1986, se accidentó en el taller de matricería y medallística en el que trabajaba y estuvo a punto de perder la mano. Fue un punto de inflexión en su vida: tras ese accidente, dejó la matricería para dedicarse sólo a la escultura.
Más allá de cualquier vínculo formal o conceptual, hay en ellos una idea común acerca de qué es el arte. A contrapelo del mainstream, han seguido caminos propios. Se arriesgan a saltar sin red. Aman lo suyo.
Creo, como sostiene el crítico de arte Ticio Escobar, que la mirada del arte es como un linternazo en la noche: un fogonazo o un relámpago. Muestra y oculta: distorsiona aunque permite ver algo intensamente. Siempre tiene un plus, algo más que no aparece en escena. En las obras de Bastón Díaz, Gómez Centurión, Dompé, Lecuona y Monzo habita esa alquimia. Y hay más: se eligieron porque entre ellos hay conexión y sinergia. Se consultan sobre sus trabajos, comparten ideas, se ayudan. Seleccionaron y analizaron las obras para la muestra, proyectaron juntos el diseño del montaje, y planificaron a qué museos y galerías del país y del exterior irían. Con pasión, decidieron hacer esta muestra itinerante, que incluye obras claves de cada uno y otras inéditas, porque son amigos entrañables. Uno intuye que juntarse para un proyecto como este implica asumir un posicionamiento en la vida y en el arte: es también un fogonazo que ilumina la noche.

Por Marina Oybin